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Tengo una idea , pero… ¿Por dónde empiezo?

Emprender en solitario es una aventura emocionante que, si se hace adecuadamente, suele acabar con éxito. Tu primera elección va a ser elegir la forma jurídica para empezar a funcionar. La más sencilla y rápida de constituir es la de empresario individual.

Como autónomo, el coste es prácticamente cero, no requiere desembolsar ningún tipo de capital previo, sólo hay que cumplir con dos trámites: acudir a Hacienda y a la Seguridad Social, podemos decir que nuestro coste se reduce al tiempo dedicado.

En el caso de que te decantes por crear una sociedad limitada, necesitarás entre 30 y 40 días. Los trámites son mayores porque quien constituye la sociedad es una persona jurídica y la ley exige el cumplimiento de una serie de requisitos como el registro previo del nombre y constitución ante notario.

Con el certificado negativo del nombre del Registro Mercantil debes abrir una cuenta corriente y desembolsar los 3.000 euros que exige la ley como capital social mínimo.

¿¿¿Y si no tengo los 3000 euros???

Tienes la opción de constituir aportando al capital social bienes que se apliquen en el desarrollo de la actividad, dándole la valoración que les corresponda.

Con esos documentos, debes acudir al notario para elevar a públicos tanto los estatutos como la escritura de constitución de la sociedad. Después debes acudir al Registro Mercantil para registrar la sociedad para que tenga validez jurídica. También a Hacienda para darla de alta en el censo de empresas y en el Impuesto de Actividades Económicas (IAE). Sin olvidar, además, que el administrador de la sociedad tiene que darse de alta como trabajador autónomo, porque es el representante legal, así como en la Seguridad Social para tener un número de afiliación, los libros contables, si requiere cumplir algún requisito en materia de seguridad laboral por el tipo de actividad, etc.

También puedes optar por constituir una SLNE (Sociedad Limitada Nueva Empresa), una versión de las SL diseñada para favorecer y facilitar la creación de empresas en 24-48 horas (para un máximo de 5 socios y un mínimo de 3.012 euros de capital), aunque la realidad es bien distinta, ya que muy pocas empresas se constituyen dentro de ese plazo.

 

A los 3.000 euros mínimos necesarios de capital social, debes sumarle también los gastos de constitución en el Registro y la notaría, unas gestiones que podrían suponer entre 150 y 300 euros, dependiendo de los honorarios.

Pero el aspecto que debes valorar más es el de la responsabilidad que deberás asumir.

El autónomo la asume con su capital presente y futuro. Esto es importante porque si estás casado y tienes régimen de gananciales, el patrimonio del matrimonio también responde de las deudas que puedan derivarse de la actividad de la empresa.

Por eso, dependiendo de si el tipo de actividad entraña cierto riesgo, tendrás que valorar si conviene constituirse como sociedad limitada, donde la responsabilidad está limitada al patrimonio y a las aportaciones sociales.

De ahí, que, si optas por ser autónomo, igual deberías plantearte la posibilidad de modificar tu régimen matrimonial de gananciales para evitar que, llegado el caso, tuvieras que hacer frente con tus ahorros a alguna contingencia de responsabilidad.

Otro detalle es que muchos organismos y subvenciones exigen como requisito estar constituida como sociedad mercantil.

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